Todo seguía igual. Rupert de esa forma, yo en el mismo lugar, el silencio inundando la misma sala... Todo menos una cosa. El timbre había vuelto a sonar. ¡Dios mío! ¿Y si era mi padre? ¡No podía saber que Rupert estaba ahí!
Sigilosamente, anduve por el pasillo y miré por una ventana de la primera habitación más cercana a la salida, y comprobé que, en efecto, era mi padre quien esperaba una respuesta tras la puerta.
-¡Rupeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeert!
-¿Qué pasa? ¿Quíén ha llamado?
-¡Es mi padre! ¡No puede saber que estás aquí! Siento mucho que, precisamente en este momento, tengas que pasar por esto... Pero si te ve nos va a caer a los dos una bronca demasiado grande.
-No te preocupes, tranquila. ¿Qué hago, entonces?
-Ve a mi habitación, coge una colcha, que seguramente haya alguna en el suelo, y escóndete debajo de mi cama.
Le acompañé hasta mi cuarto y luego me dirigí corriendo hasta la puerta, con la esperanza de no encontrar a mi padre borracho o cabreado.
-Hola papá, perdona por la tardanza.
-¿Por qué has tardado tanto el abrir?
-Estaba en el baño...
-No pasa nada mujer, ni que estuviera esperando en un infierno.
Qué raro. Lo normal en él, por lo menos últimamente, hubiera sido: "Pues la próxima vez te esperas y me abres." O algo por el estilo. Estaba amable, sin alcohol por sus venas... Y llevaba unos papeles en su mano. Algo le debería de haber pasado.
-¿Y eso?
-¿El qué? ¿La matrícula?
-¿Matrícula? ¿Para qué?
-Para tu instituto.
-¿MI INSTITUTO?
-Claro, te recuerdo que debes que tener una educación, y eso no cambia porque estés en un país diferente.
-Claro... Tienes razón. Anda, entra a casa que nos vamos a helar.
Nos sentamos en un sofá del salón, y comenzamos a hablar, ignorando la estancia de Rupert.
-Supongo que, al fin y al cabo, no será tan malo; el ambiente de Londres es muy diferente al que recuerdo haber vivido en Madrid.
-Aunque lo fuera... tendrías que ir, así que hoy hablaríamos de esto igualmente.
-Bueno, cuenta, ¿dónde voy a ir? ¿Cuándo?
-Míralo tú misma.
-¿London High School? ¿LONDON HIGH SCHOOL? Oh... ¡Papá, gracias, gracias, muchísimas gracias!
-No me las des, sabes que quiero lo mejor para ti.
Lo mejor para mí... seguido de una sonrisa. No me lo podía creer. Mi padre, de buen humor, matriculándome en el instituto al que tanto había querido ir, y rechazando un agradecimiento como muestra de honestidad. Y Rupert, debajo de mi cama.
-Bueno, puesto que no hace mucho que comenzaron las clases, entrarás en 15 días, y así no pierdes apenas curso.
-Vale. ¿Qué voy a hacer con el tema de los libros de texto y eso? ¿Hay que llevar uniforme?
-Ya te dirán qué libros hemos de comprar; y no, no hay que llevar uniforme.
-¡Bien!
-Rachel, me tengo que ir, rellena pues los datos que puedas. Por lo demás, no te preocupes, que ya te doy yo la información que necesites.
-¡Adiós, papá, muchísimas gracias, en serio! Muchos besos.
Cogió sus cosas y se fue de la misma manera que hubo entrado. Yo, extrañada, fui a mi cuarto a por Rupert.
-¿Estás ahí?
-Sí, debajo de tu cama.
-¿Has escuchado la conversación?
-No, las colchas, al parecer, aíslan el sonido.
-¡Voy a ir a London High School!
-¿Quééééééééééééééééé?
-¡Lo que oyes! Entro en 15 días. Por cierto... ¿qué tal estás?
-Ahora bastante mejor, con la noticia tan buena que me has dado.
-¿Bastante mejor por la noticia? ¿Por qué?
-Ya lo verás, ya lo verás.